Ecoturismo en Perú: Palomino y las Islas Ballestas

07 Septembre 2018 - América del Sur
Ecoturismo en Perú: Palomino y las Islas Ballestas

Desde el puerto peruano del Callao, el crucero a las Islas Palomino presenta a los visitantes una abundante naturaleza. A lo largo de la navegación, descubrirás ancestrales pueblos sumergidos por las olas y antiguas guaridas de piratas, cuyas invasiones están estrechamente ligadas a la historia del archipiélago. Por lo tanto, el viaje también te brinda la oportunidad de conocer la cultura original de Perú. En la Reserva Natural de Paracas, frente a la costa de la ciudad de Pisco, las Islas Ballestas abren el camino a uno de los parques más ricos en ecosistemas del Perú. Durante las visitas guiadas, disfruta del ecoturismo a tu propio ritmo.

 

De Callao a las Islas Palomino, una excursión de medio día

Callao, centro del comercio marítimo en Perú y en el Pacífico, se está desarrollando rápidamente manteniendo su naturaleza intacta para aquellos que desean escapar al "ombligo del mundo". Con su aeropuerto internacional Jorge Chávez, principal aeropuerto del Perú, Callao exhibe con orgullo su "Voyage Awards", un galardón internacional obtenido, en 2.010, gracias al numeroso tráfico anual de pasajeros. Famosa por "Tintín: El Templo del Sol", la ciudad está separada de Lima por 12 kilómetros de asfalto y, en la actualidad, muestra un encanto discreto mientras guarda, en sus profundidades, las huellas de una historia que, según la opinión de muchos visitantes, merece ser explorada.

Entre tierra y mar, Callao te anima a realizar una excursión de medio día y viajar al pasado. Hogar de los primeros colonos españoles que llegaron a Perú, Callao fue fundado en 1.537 y, hasta el día de hoy, sigue siendo la puerta de entrada a Lima. Un recorrido por el centro de la ciudad siempre finaliza con el legendario paseo, en el extremo de su península, para descubrir la Plaza Gálvez y la Iglesia de Martiz que, a pesar de los sucesivos terremotos, aún se mantiene en pie. Las míticas avenidas de Grau y Bolognesi son también muy visitadas. Después de pasear por el corazón de Callao, el casco antiguo es otro lugar que debe incluirse en el programa. Con su arquitectura, típica de la época de ocupación española, este distrito exuda el encanto del siglo XIX con las reminiscencias de la Guerra de la Independencia, especialmente en la Fortaleza del Rey Felipe, donde se escondieron los republicanos españoles que huían a mediados de 1.800. Es la construcción militar más grande de Perú y, construida con el estilo arquitectónico Vauban, su propósito principal era proteger a la ciudad de las incursiones piratas. Esta fortaleza también posee algunos de los museos más interesantes que pueden visitarse en el país. En el Museo Naval, abierto al público en la década de 1.950, desde el pontón te llevará en un inusual paseo en barco hasta al Jardín de la Policía Peruana que, situado al oeste del Castillo, alberga en su patio diversos modelos de tanques. Para ampliar tu recorrido histórico, visita el submarino peruano de Abtao en el Mar de Grau. Este submarino de 1.500 toneladas fue transformado en museo con poco menos de 50 años de servicio.

El distrito de Chucuito es otro estratégico punto histórico de Callao que debe incluirse en planes de visita a la ciudad. Actualmente una zona residencial, Chucuito ha mantenido su “tablero de damas” de la época colonial, con sus pintorescas plazoletas y sus pequeñas calles empedradas, salpicadas por algunos edificios reconstruidos después del tsunami que golpeó la región a mediados del siglo XVIII. El distrito de Chucuito todavía cuenta con el antiguo pueblo de pescadores y sus coloridas casas, que los visitantes fotografían continuamente. Entre Cantolao y la Ribera, donde el ambiente marino te brinda la oportunidad de recargar tus energías, las playas son perfectas para relajarte. Las visitas culturales se reanudan en La Punta que, en el extremo final de la península, es un popular balneario. La arquitectura Art Deco de las casas te llamará inmediatamente la atención. En este conjunto destaca el Palacio Rosppigliosi con su fachada cincelada de estilo morisco.

Tras zarpar del puerto de Callao, antes de dirigirse a las Islas de Palomino,las pequeñas embarcaciones se detienen en El Camotal, que es un tentáculo de Callao además de una parte de la ciudad sumergida por el agua después del terremoto de 1.746. Los restos de la aldea sólo son visibles con la marea baja. A continuación de El Camotal, la ruta sigue hacia la Isla San Lorenzo, la mayor dependencia del Perú donde se instalaron corsarios, bucaneros y marineros de Inglaterra y los Países Bajos. Aunque dejaron algunas huellas de su paso, estos antiguos inquilinos de la isla no fueron los primeros en llegar. En este lugar se han encontrado restos de la época preincaica e incaica. San Lorenzo fue, también, escenario de la Guerra Hispano-Sudamericana que tuvo lugar entre 1.864 y 1.883. En la isla de El Frontón, la antigua prisión, conocida como la "Alcatraz peruana", está separada de San Lorenzo por un canal de 900 metros de ancho, sin duda, un verdadero espectáculo cuyas anécdotas, leyendas y mitos aún se ciernen sobre sus ruinas. Después de escuchar la historia de esta región, puedes comenzar la excursión hacia las Islas Cavinzas, donde la palabra “ecología” muestra todo su significado. Este grupo de islotes está plagado de excavaciones naturales y cuevas, manteniéndose como refugio de diversas colonias de aves marinas. En determinadas épocas del año, los delfines y pingüinos de Humboldt visitan sus aguas. Las Islas Palomino son el siguiente y más impresionante destino. En este lugar, los lobos marinos son las principales atracciones y se cuentan por miles. Para llegar a la Bahía del Cabezo, rodeada de playas a las que sólo se puede acceder con marea baja, se necesitan unos cuarenta minutos recorriendo todas las islas del archipiélago. Si las condiciones climáticas lo permiten, podrás nadar con lobos marinos que hay en las proximidades. Para esta actividad se necesita traje de neopreno. Como no hay depredadores están ausentes de las aguas, los lobos y leones marinos juegan cerca de los barcos, proporcionado gran cantidad de oportunidades para tomar excepcionales fotos.

 

Las Islas Ballestas, pequeño paraíso natural peruano que puedes descubrir desde Paracas

Para descubrir el archipiélago en todo su esplendor hay que comenzar el día muy temprano. Si tienes el hotel en Lima, debes tomar una carretera entre el mar y el desierto hasta llegar a la ciudad de Pisco y continuar, en taxi, hasta la ciudad de Paracas, frente a cuya costa se encuentran las Islas Ballestas. En realizar el viaje Lima-Pisco-Paracas se tarde unas 4 horas. El recorrido directo, en autobús, Lima-Paracas dura 3 horas. Paracas es una ciudad tranquila, un destino ideal para una breve estancia. Los lugareños se acercan allí, especialmente los fines de semana, para recargar energías y desconectar de la capital. Si deseas disfrutar de la tranquilidad de la ciudad, no dudes en dirigirte a las terrazas que con bellas vistas al mar. Paracas también dispone de numerosos hoteles que, además de su comodidad, promueven la relajación en spas y piscinas climatizadas abiertas todo el año. Para conocer Paracas en su conjunto, merece la pena visitar sus museos, donde podrás admirar la antigua civilización del mismo nombre porque, Paracas, no es sólo el nombre de la ciudad también es el de la primera civilización que, ya en el año 700 a.C., forjó su historia. El Museo de Paracas es un verdadero libro abierto sobre el pasado de la ciudad. En sus dos salas se exhiben cráneos alargados, característicos de los paracas, las famosas telas de Paracas y otros objetos que narran la historia de civilizaciones peruanas como, por ejemplo, los incas, los nazcas y los waris. En este museo, situado en la Avenida de la Libertadores y abierto todos los días de la semana, encontrarás reproducciones de escenas de la vida cotidiana de la civilización Paracas. Después de unas horas de recorrido por el museo, dirígete al final del paseo, por el margen norte, y visita el Acuario de Paracas. Cerca de la Marina, este acuario ofrece acceso libre y te da la oportunidad de admirar las abundantes especies de peces marinos de Perú.

El archipiélago de Ballestas, a sólo 10 minutos en barco del puerto de Paracas, espera a los amantes de la naturaleza. Las Islas Ballestas se encuentran en el Parque Nacional de Paracas, bajo la protección de la UNESCO. En el corazón de la reserva, los "tours" se pueden hacer en autobús, bicicleta, quad o a pie, teniendo el desierto y la playa como únicos horizontes. Después de varias horas explorando estos lugares casi sobrenaturales, llega el momento de adentrarse en la naturaleza de las Islas Ballestas. Tan rocosas como las Islas Palomino, es el hogar de un número, ligeramente, menor de individuos de lobos marinos. Sin embargo, la fauna está más diversificada, incluyendo pingüinos y otras aves marinas. Cuando las condiciones de navegación lo permiten, también se programan algunas paradas en tierra. Una visita guiada de dos horas es suficiente para descubrir los rincones más insólitos de este lugar. A menudo comparadas con las Islas Galápagos, las Islas Ballestas tienen una historia propia dentro de Perú.

Gracias a la abundancia y diversidad de su ecosistema, en el siglo XIX fueron objeto de una explotación de guano, pues abundaban los excrementos de aves marinas dando paso a un suelo muy fértil. Algunas "minas" fueron excavadas hasta 30 metros de profundidad. El guano se exportaba a Norteamérica y a toda Europa. Las partes rocosas de las islas, desgarradas por el viento, son excelentes puntos de observación, permitiéndose a los visitantes acceder hasta allí para admirar el panorama. En una península desértica de Paracas, los barcos atracan para ofrecer una vista clara del misterioso Candelero peruano, este geoglifo situado en las dunas cuyos orígenes son desconocidos. Los historiadores admiten la hipótesis de que este "candelabro", de 180 metros de largo por 70 metros de ancho, fue excavado por piratas. Sin embargo, no se han encontrado evidencias orgánicas que permitieran realizar estudios adicionales.

Mucho menos turístico que las Islas Ballestas y bañado por la fría Corriente de Humboldt, el Desierto de Paracas es el Eldorado natural de Perú aunque, por el momento, es poco conocido. Después del viaje en barco a través de las islas, debes embarcar en unos transbordadores para llegar allí en unos minutos. La "catedral" es la primera parada para contemplar la belleza del lugar. Este arco rocoso situado en el borde del acantilado, aunque destruido durante un terremoto en 2.009, impresiona más que nunca. Una foto en un panel muestra lo hermoso que era este tesoro de la naturaleza. Sin duda, la vista desde los acantilados sigue siendo magnífica y, a lo lejos, se puede ver a los delfines “jugando”. Tras realizar algunas fotos de recuerdo, hay que continuar hacia la segunda parada, no menos importante, la playa de arena roja de Paracas. El mar está bastante agitado en esta parte de la península, pero la visita merece la pena. La playa del Mirador es otro pasaje encantador que, más allá de la vista al mar, es una colina que alberga algunos restaurantes en los que resulta agradable descansar entre dos visitas. Gran cantidad de gente aprovecha esta escala para degustar el famoso pisco, bebida nacional peruana cuyas recetas también han sido exportadas a Chile. Esta bebida alcohólica se elaborada a partir de uvas destiladas, en alambiques de cobre, es envejecida en barriles de madera. Se utilizan 8 tipos de uvas para su elaboración, siendo las clases de uva Italia, Moscatel, Albilla y Torontel las más aromáticas, dejando un gusto en boca bastante intenso. El Pisco Puro, compuesto de un solo tipo, es uno de los más populares. Desde 2.007, Pisco está clasificado como Patrimonio Nacional de Perú.

Informaciones sobre el autor: Alexia Debarco
Soy apasionada de viajes desde que obré en el dominio del turismo. Hice numerosos descubrimientos a lo largo de mis experiencias. Los viajes, los conozco bien. Destinos, hay mucho. Cada lugar es único y esconde muchos secretos. Entonces, a través de mis escritos, les hago descubrir los misterios de los lugares más bellos del mundo. No vacilen sobre todo en dejarme comentarios o críticas.
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