Rumbo hacia Madagascar: una isla sin igual

03 Juillet 2015 - África y el Océano Índico
Rumbo hacia Madagascar: una isla sin igual

Al llegar en la parte occidental del Océano Índico, se llega en la isla de Madagascar, el cuarto mayor isla del mundo. Dispone de una superficie que llega hasta 587.040 de km ². El canal de Mozambique lo separa del continente africano. Disponen también de dos islas principales, la de Nosy-Be, al noroeste y Santa María al este.

Madagascar en pocas palabras


Visitar esta isla-continente, es sobre todo descubrir un país multiétnico. En cada región, se varían la historia, la tradición y modo de vida. Cada periplo es entonces un nuevo descubrimiento.
Siendo un santuario de la naturaleza, del norte al sur, del este al oeste, numerosos parques y reservas albergan y preservan bosques tropicales ricos en fauna y flora, en particular, de las especies endémicas como los lémures y los baobabs. Las reservas marinas no son de menos.

Las riquezas en el norte

A la punta septentrional de la isla, se localiza la región de Diego Suarez. Famosas  para sus reservas y parques nacionales. Se distingue entonces, la reserva del Ankarana con su Tsingy rojos y también el parque nacional de la Montaña de Ámbar.
La reserva natural del Tsingy del Ankarana se sitúa a un centenar de kilómetros al sur de Diego. Se admira sobre todo el Tsingy, un macizo calcáreo poroso del jurásico con forma a cuchillas y agujas. Los paseos a través de esta pared de caliza conducirán hacia bosques, ríos, grutas y lagos.


El parque nacional de la Montaña de Ámbar cuanto a él, está a una treintena de kilómetros al sur de Diego. Su bosque es un refugio para distintas especies de pájaros, reptiles, y también pequeños mamíferos carnívoros llamados fosa. Se puede exploralo durante una excursión. Si no, se cambia de decorado del lado de las Tres Bahías abiertas al surf o al buceo.
Al tomar la Carretera nacional 6 dirigido hacia el sur de Antsiranana, llega a Ankify para navegar hasta la isla de Nosy Be. Se puede aprovecharse de sus numerosos islotes paradisíacos.

 

Seguir la carretera del sur desde el centro


Al salir de la capital Antananarivo, rumbo hacia la Carretera nacional 7. Este itinerario es el más apreciado de los viajeros. A lo largo de este viaje, el decorado cambia cada vez. En los altiplanos, se admiran el paisaje verde de los arrozales, las casas de ladrillos rojas. A Ambositra, se vuelve en el país de las etnias Zafimaniry y también la capital de la artesanía malgache, en particular, el arte de la escultura. Antes de llegar a Fianarantsoa, se va hacia la izquierda en dirección del parque Nacional de Ranomafana. Está constituido por un bosque que alberga una biodiversidad endémica. Llegada a Fianarantsoa, se pasea en calles peatonales típico, en la vieja ciudad con su catedral. A Ambalavao, se aprecian su vino y el famoso papel Antaimoro fabricado a partir de cortezas de madera. De allí, junta Ranohira permitiendo visitar el parque del Isalo para hacer el trekking. Al explorar esta zona, se vuelve a las raíces en sus piscinas naturales. De allí, se alcanza a Tuléar donde de numerosas riquezas naturales son inevitables como la Montaña de la Tabla o también el mangrove de Ambondrolava o la zona  protegida de Amoron-i Onilahy. El viaje puede prolongarse hacia Morondava o Fort-Dauphin.

Informaciones sobre el autor: Alexia Debarco
Soy apasionada de viajes desde que obré en el dominio del turismo. Hice numerosos descubrimientos a lo largo de mis experiencias. Los viajes, los conozco bien. Destinos, hay mucho. Cada lugar es único y esconde muchos secretos. Entonces, a través de mis escritos, les hago descubrir los misterios de los lugares más bellos del mundo. No vacilen sobre todo en dejarme comentarios o críticas.
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